
Poliuretano-cemento para baldeos
Las juntas de dilatación se mantienen y llevan un sellado resistente al agua, para que ahí no prospere ninguna suciedad.
Poliuretano y alimentaria
Una conservera de San Adrián baldea todos los días, con agua caliente, vinagre y restos de producto por el suelo. Elegimos un sistema que soporte ese trato, con buena pendiente y sumideros, y te cerramos el precio antes de empezar.
Salas de conserva con baldeo diario y agua caliente, zonas mojadas con árido y almacenes de producto terminado con carretillas.

Las juntas de dilatación se mantienen y llevan un sellado resistente al agua, para que ahí no prospere ninguna suciedad.
Poliuretano y alimentaria
Para mantener los accesos abiertos, hacemos la rampa por mitades, de modo que un carril siga en uso mientras cura el otro.
Antideslizantes
Reparamos baches y fisuras antes de la primera capa, porque lo que queda debajo termina marcándose en el acabado.
Pavimentos continuos
Los baches junto a los muelles salen por el golpe de las ruedas al entrar; ahí usamos un mortero de más resistencia.
Reparación
Con una cata te enseñamos lo que hay debajo: así ves por qué tu solera pide más o menos preparación y cuánto pesa en el coste.
Pavimento epoxi
Pasamos la regla vibrante justo tras el vertido para expulsar el aire y dejar el hormigón a la cota que hemos marcado.
Hormigón fratasado
Un suelo claro devuelve la luz de los fluorescentes y ayuda a ver ese tornillo que se escapa debajo del coche.
Suelos de taller
Por tramos también se puede: pulimos un pasillo, movemos la mercancía y seguimos con el siguiente para que pares lo mínimo.
Hormigón pulido
Si aparcan furgonetas o coches eléctricos pesados, dínoslo: el peso por eje cambia lo que le pedimos al pavimento.
Parkings y garajes¿No ves lo que necesitas?
En nueve tarjetas no caben todos los suelos de trabajo que se pueden resolver. Cuéntanoslo: vemos la base y te decimos qué le conviene, y si hay más suelos, los miramos en la misma visita.
Cuando el suelo se baldea cada tarde, el problema no suele estar en el centro de la sala, sino en los bordes: la unión con la pared, el marco del sumidero, la pata de la máquina. Por ahí entra el agua, y la capa se levanta desde abajo. Esos puntos los resolvemos antes que nada, con media caña y remates bien sellados.
El poliuretano-cemento encaja aquí porque soporta el choque térmico, es decir, que caiga agua muy caliente sobre un suelo frío sin que se agriete. También resiste los ácidos orgánicos del vinagre y del tomate. Se extiende con espesor y le podemos dar más o menos árido según lo que resbale cada zona.
Un charco que no se va es trabajo perdido para quien limpia y una mancha que se queda. Por eso revisamos la pendiente con nivel antes de proponer nada y la corregimos hacia los sumideros cuando no llega. En el almacén de producto terminado, con carretillas y palés, basta a menudo con un sistema más sencillo.
Población: ~6.400 hab.
Distancia: A unos 90 km de Pamplona
Dinos cómo y con qué baldeas, a qué temperatura sale el agua y por dónde desagua. Una foto de los sumideros y otra del encuentro del suelo con la pared nos dicen mucho antes de ir.
Un poliuretano-cemento con buen espesor, rematado en media caña contra la pared. Tolera el agua caliente, las grasas y los ácidos de los productos, y al no tener juntas por donde entrar la suciedad, la limpieza diaria resulta más sencilla.
Lo más cómodo es hacerlo entre campañas, cuando la línea descansa. Si no se puede, dividimos la sala por zonas y trabajamos en la parada de cada una, para que la producción siga funcionando en el resto.
Metiendo árido en la capa, más grueso donde más agua hay y más fino donde se empuja un carro. Un acabado antideslizante se elige buscando el equilibrio entre que agarre y que se pueda limpiar, y eso lo hablamos contigo por zonas.
No siempre. Si están bien colocados y en buen estado, los conservamos y ajustamos el encuentro. Si están altos, rotos o mal situados, conviene resolverlo ahora, porque es justo por donde falla el pavimento más adelante.
Trabajamos en toda Navarra y vamos hasta allí sin problema. Nos cuentas qué sala es, medimos, comprobamos el estado de la base y te decimos qué conviene con el precio cerrado.
Explícanos cómo y cuándo limpias la sala, y revisamos la pendiente y los sumideros antes de proponerte un sistema.